10 octubre 2011
07 junio 2010
"Morarte" de la Puebla.
Foto: Manon.Así, así, despacio, como sale un palio; y más despacio, como envejece el vino; y más despacio, como envejece el tiempo. Así, así, que una media dure más que una faena, que tu capote tarde más en desperezarse que en hacerse, que al rosa de tu capote le dé tiempo de despintarse en lo que tarda una verónica tuya. Así, así, como ya lo vimos, hace mucho tiempo, en otras manos —¿o acaso así no lo vimos nunca?—; así, como si estuvieras enseñando a leer al toro… ¿Una silla? ¡Un trono! Incluso sentado en una piedra mantendrías la torería en el tipo. Un trono para ti, muchacho, el Trono.
Huérfanos de esa gracia andábamos, sin saber a qué carta quedarnos para tratar de conformarnos con algo que se le pareciera a cuanto habíamos soñado. Y llegaste tú. Y llegaste tú y ya ves, se quedó claro en el ruedo un Morante y un después. ¿Qué será eso, Dios mío? ¿Qué se sentirá un torero en la sangre, en la cabeza, en las manos, para ver venir un sueño en punta y convertir en milagro lo que nadie imaginaba? No, tú no eres heredero de nadie, ni tus manos han recogido cetros de otros, ni hay en ti maneras prestadas ni modelos copiados. Tú eres tú y sólo tú. Cuando al toreo llega alguien así, no estamos volviendo a ver sino viendo por primera vez la luz de otra aparición. ¿Una silla? ¿Qué silla? ¿Es que hay sillas dignas donde darle sitio a tu arte torero? ¡Un trono! Quien llega así sabe que manda sin decirlo, sabe que es el más grande sin más necesidad que la de firmar la propiedad del arte ante la cara de los toros, así, sin sangre, así, toro y torero enteros, allí, cinco años de ensayos de embestidas, aquí, un capote que saca del horno, recién hecha, la inspiración de la verónica. Que lo conteste quien quiera: si a eso llaman una media, ¿qué será, Dios, una entera?
Así, así, despacio, la eternidad suspendida en un vuelo bajo, segundero de un Dios cansado hecho percal. Así, así… ¡Un trono! ¿Existió otra vez ese toreo de capa? ¡Qué más da! Un toreo así nace cada vez que se hace. Un toreo así siempre es único. No hace falta ni estar más preparado que nunca, ni andar en racha, ni que la suerte se ponga de tu parte: es saber y decirlo cuando el genio lo considera —quizá sin saberlo— oportuno. Y queda hecho. Inimitable, tanto, que ni el mismo genio podría hacer lo mismo otra vez. ¿Una silla? Cualquier silla sería pobre. ¡Un trono! Y un Morante. Y un después. Y un siempre. Y un nunca
02 junio 2010
Y Morante soñó la verónica...
Y nos hizo soñar a todos. Con lentitud, con hondura, con gusto, con torería... hasta el centro del ruedo. Los delantales torerísimos, originales, y la media.... ¡¡Olé la media enroscada, artista!!Que pena que el jabonero cuarto no durase un poco más. Había avisado de sus verónicas en el tercio de quites del tercero, en el mano a mano con Luque, donde engrandenció a Chicuelo.

Fotos: burladero.com
Etiquetas: arte, beneficencia., Morante, torerías, toros
29 abril 2009
Monumento

Foto: EFE para elmundo.es
O lo que dicen en el blog "La cuadrilla": "Morante se tenía que haber ido hasta el hotel en hombros pasadas las siete y media la tarde. A esa hora, le había pegado al torete de Juan Pedro Domecq un manojo de verónicas para romperse la camisa y lo que ustedes quieran."
28 abril 2009
Hoy te toca, José Antonio.
Hoy te toca abrir, por fín, la Puerta del Príncipe de tu Sevilla.
A ver si los animalillos de domé nos dejan disfrutarlo. El trono es tuyo: cógelo
22 abril 2009
12 marzo 2009
Victorino, sobre las medallas.
«Estos toreros han hecho muy bien, porque se la ganaron de verdad. Callar no es tener más respeto; al contrario, esta concesión es una falta de respeto a los que se la han ganado. Es como las orejas: las hay que valen y otras regaladas. Me parece que no tienen motivo para concedérsela a Rivera. Es un torero que está bien, pero ni es artista ni figura. Está indignado todo el mundo: esto debe ser por méritos y no por amiguismos. Esto es una verbena de la Paloma. ¿Uno de los males de la Fiesta? La falta de rivalidad. Si ahora llegan al patio de caballos, se dan dos besos y se preguntan por la mujer. Antes se decían: «Te voy a mondar». Lo normal, la competencia, poderse uno a otro, como ocurre en el fútbol. Cuando habló José Tomás de Enrique Ponce en México, Ponce se calló. Yo hubiese dicho: «Te espero en Madrid con una tía en puntas y con televisión»». Respecto al veto de Cayetano a Morante, señaló: «A éste no le veta nadie. Ni lo necesita. Cayetano, lo que tiene que hacer es matar corridas de toros y en puntas. Tiene más méritos y más caché Morante que Francisco. Yo no me meto con los Ordóñez, pero que se estén un poco tranquilos, porque están perjudicando más que beneficiando a la Fiesta. Que se dejen de tanta verbena».
06 marzo 2009
Cabal

04 marzo 2009
Vuela el sombrero de Morante

26 febrero 2009
Gente de otro tiempo.
En un mundo como el del toro, donde abundan los personajes timoratos, faltos del arrojo suficiente para decir lo que de verdad piensan, medrosos de posteriores represalias en los despachos, se agradece que existan TOREROS que no se vendan por un plato de lentejas, que no se inclinan al poder, sea este el que sea, y son dueños de sus palabras, de su futuro, de su persona.Esto viene a cuento respecto a las declaraciones efectuadas por Morante respecto de la concesión de la Medalla de las Bellas Artes a Francisco Rivera Ordóñez.
En estos días he podido leer en las distintas bitácoras la opinión unánime de los aficionados al cuerno: nadie lo entiende, no se sostiene de ninguna manera, y menos aún la motivación de dicha concesión. Siempre que se meten los políticos en el toro es para destrozarlo, aún más. Ahora no nos sorprenderemos si no vemos a José Antonio en la próxima feria de Málaga, por ejemplo.
Por eso, y por lo que luego demuestran en el albero, me quedo con Morante, con Tomás, con Fundi, con Cid, Esplá, Victorino…gente que, cada uno a su manera, entiende el toreo de otra forma.
Etiquetas: politicaca, prensa, torerías
27 agosto 2008
Un trabajo que empieza a las cinco
Convertir una afición en profesión no deja de ser un servilismo doloroso, porque cuando el arte que llena el espíritu acaba siendo un medio de vida, necesariamente tiene que perder sinceridad.
Siempre me ha parecido más bonito lo que hace un aficionado que la perfección de un profesional. Porque el aficionado, despojado de egoísmos materiales, busca el placer estético donde los otros encuentran una solución de sus necesidades humanas.
El aficionado consciente de su condición, jamás hará concesiones a los demás, ni caerá en la monotonía de convertir el arte en oficio. Al revés: Cuando más sólo esté más orgulloso se siente y con más profundidad vive lo que hace.
Tienen vibración sentimental los tres naturales de esos que llamamos "señoritos del toreo" que la faena completísima de cualquier figura. Aunque aquellos lo hagan delante de una becerra y éstos tengan la responsabilidad del toro, del público y de la vida en juego. La gran faena de un gran torero es un eslabón más de la dilatada cadena de aciertos. Y los aplausos son el lógico premio del trabajo bien hecho.
Pero esos tres naturales de la becerra pueden ser el principio y fin de un hermoso sueño. Y aunque el sueño tenga segundas partes, los tres naturales quedarán clavados en el alma del recuerdo con su fondo de gente y de paisaje, con precisión de fecha, de hora y de matices.
Cuando pasen los años y la gente, cuando se muera la becerra, y cuando el protagonista no tenga más horizonte que un despacho o una vida cercada por ataques de reuma, en su alma seguirán teniendo ritmo aquellos tres naturales, aquella tarde y aquella encina que a él le parecía asomada a la placita para verlo torear.
Cuando el toreo deje sus miedos en la naftalina de unos trajes con el oro envejecido, volverá a ser aficionado y se perderá también por los senderos de la evocación, deteniéndose un poco en cada una de aquellas 30 o 40 faenas que tuvieron importancia. El torero, igualado en canas con el señor del despacho y del reuma, tratará de soñar con lo que fue y lo que pudo ser. Pero aquella faena perdida entre otras cuarenta hermanas gemelas, será una sensación imprecisa, traducida al presente. Será el camino grato de 40 pases convertidos junto a otros 6.000 en un cortijo y un batín de seda. O será el remordimiento de verse "sin tabaco" y volver la vista con pena hacia las tardes de gloria que no fue capaz de cuajar en un bienestar por culpa e la "mala administración".
No es lo mismo la obligación que la devoción. No es lo mismo torear por vocación que vivir de torear. Convertir en deber algo que nos gusta es uno de los mayores sacrificios del hombre.
Imaginaos la lucha de algunos toreros cuando llegan las cinco en punto de la tarde y no tienen más remedio que salir a matar dos toros. Y tiene que ser forzosamente a las cinco en punto de esa tarde calurosa. No cabe esperar a la inspiración. No cabe dejar el ensayo para mañana como hacen los cómicos cuando están de mal humor. O escribir el artículo por la noche. Tampoco sirve cambiar de tema o elegir el que más convine: tienen que ser los dos toros de todas las tardes que saldrán como a ellos les dé la gana sin que el hombre tenga más salida que explicar ante ellos una ciencia, al mismo tiempo que a los tendidos debe llegar un conjunto de armonías y emociones.
A esta constante preocupación le faltan todavía esos cientos de kilómetros que separan un plaza de otra, ese dormir sin dormir, mecidos por los baches de la carretera; y por si falta algo, puede un hombre pasar así tres o cuatro años y acabar debiéndole 20.000 duros al apoderado.
No es fácil ser torero. No es tan bonito como piensan algunos tener por oficio algo que antes ha sido sólo un ideal poético.
Si a los que son figuras del toreo los dejaran volver a empezar (sin el fantasma de los millones por medio) se conformarían con ser aficionados. Con torear de tarde en tarde, con muchas vísperas delante de cada faena y muchos días después para recordarlas pase a pase, como se recuerda la primera tarde de amor o el primer día que nos fugamos del colegio para fumar el primer cigarro.
Por eso hay tanta diferencia entre el aficionado y el profesional. Entre el poeta que sueña y recuerda y el hombre sin nervios que ha convertido el arte en oficio. Porque, para muchos, torear no es más que eso: un trabajo que empieza a las cinco en punto.
Alfonso NavalónPublicado en EL RUEDO el 15 de diciembre de 1965
26 mayo 2008
Lo de Morante.
Llevo todo el fin de semana sin escribir sobre lo de Morante. He visto y leído muchas cosas, unas favorables y otras no tanto. Puedo decir una cosa: el viernes salí de la plaza soñando el torero, y fue gracias a Morante de la Puebla. Toreo de cante grande con el capote por verónicas, las medias de ensueño, los delantales garbosos y las chicuelinas ¿quién se atreve a dar chicuelinas después de esas...?
El toro de "Cubano" -ya me gustaba-fue un gran toro , pero no de bandera como se ha dicho. Acabó rajado en tablas. Tampoco se puede medir la faena sin tener en cuenta el vendabal que hacía en el cuarto. No se podía sacar el toro a los medios.
¿Y la faena? No fue perfecta, ni maldita falta que nos hace ¿acaso existe la faena perfecta?. ¿Y el cuadro perfecto? ¿Y la canción perfecta? Pero hubo de todo: Ora profunda, ora garbosa. Desigual y sublime a partes iguales. Sutil y arrebatada. Entregada e íntima. Genial y distinta. Directa al corazón. Torería a raudales. Qué queréis que os diga, pero estoy deseando verlo el día 4 otra vez.

Finalizo, con un comentario que he leído en el blog de Manon, autor de las fotos que resume lo que sentí el viernes, y lo expresa mucho mejor:
"Morante no es el más perfecto, ni maldita la gana. Tampoco el que mejor entiende a los toros ni el que más templa, ni el que mejor se coloca, ni el que tiene la mejor izquierda, ni el que mejor mata. Pero tiene todo lo demás. Lo que no sabemos lo que es. Paso de tópicos: pellizco, duende, artista. Palabras vacías que no dicen nada. Morante es una pasión y como todas las pasiones, afortunadamente, no tiene explicación. Por eso estoy deseando volver a verlo. Uno no se enamora del ser más guapo, del más listo ni del más rumboso;uno se enamora del que le araña el corazón. Hoy, una vez más, me he enamorado de Morante de la Puebla. Mi corazón hoy duerme mecido en los vuelos de su capote. Buenas noches y buena suerte, maestro. L. T."
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19 mayo 2008
Adiós a Pepín, y a Espla??
Pepín Liria se despidió ayer de Madrid, sin la gloria que merecía. Lo que no sabíamos es que era la última corrida de Esplá en Madrid, según parece.
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14 mayo 2008
Abraham García, genio y figura.

Todos los miércoles, en elmundo.es, un ejercicio de lucidez, humor y ¡buena cocina! Que se lo digan a algunos...
En la despedida de hoy cuenta, a raíz de un comentario que le realizan sobre su pasión taurina:
"Recuerdo haber leído a Corrochano, a quien debemos junto a Chaves y Foxá, las más luminosas y sentidas páginas sobre la Fiesta, cómo estando invitado al palco de una plaza de pueblo, en los aciagos años de la represión y el extraperlo,le sorprendió la gresca que se montó en los tendidos cuando el presidente y como si espantara moscas, sacó el pañuelo.En medio de una lluvia de imprecaciones, éste compungido se acercó al oído de Gregorio Corrochano para farfullar:"Discúlpelos, pero es que hoy, y con deferencia a usted, he cambiado el tercio. Aquí la costumbre, sabe usted, es no hacerlo hasta que el último toro mata a los dos caballos".Eso sí era barbarie, amigos míos."
06 mayo 2008
"A propósito de lo de los antis"
3. Le he visto escribir de casi todos los deportes pero, ¿le gustan los toros? Si es así, elija un cartel actual y otro histórico. Un saludoNo sé qué responder, dado mi apellido. Bromas aparte, no me gustan mucho a causa de su carga sangrienta. Pero, contradictoriamente, no puedo dejar de apreciar su carga artística y percibir el atractivo de su mitología. Creo que es una fiesta, o como se la quiera llamar, muy ligada, en lo bueno y lo malo, a nuestro carácter nacional. No asisto a las corridas, pero no las suprimiría.
05 mayo 2008
29 abril 2008
Siempre Esplá

Magnífica entrevista al Maestro Esplá en la revista de este mes de Taurodelta. Con la ironía y la verdad de siempre, cuenta algunas anécdotas muy divertidas en Pamplona, donde le tiraron una botella de champán desde los tendidos, y en Sevilla, donde recibió a dos aficionados en su habitación, "en pelotas".
Además, deja siempre un par de frases memorables:
"Con él -refiriéndose a José Tomás- ocurre lo mismo que con lo del milagro, que vas al santo y le pides, y si no te concede el deseo te cagas en sus muertos, pero sigues pidiendo el milagro. Ahora quieren verlo dando el doble tirabuzón con el toro serio y de impecable trapío. Pero en esta profesión al final la lógica impone su ley, y nos demuestra que para triunfar hacen falta una serie de premisas y una de ellas es el toro proporcionado y de determinados hierros".
Y hablando del toro, dice: "El toro ha perdido animalidad, un estado salvaje consustancial a los seres que no han sido manipulados por la mano del hombre. Al faltar esta condición, la lidia ha perdido matices y se ha empobrecido y, en consecuencia, el espectáculo carece de una parte de su dinamismo y vitalidad".
"La estética ha cautivado al espectador más que nunca, y por eso hoy más que nunca la gente acude a la plaza a no sufrir. ¿Por qué? Porque es una sociedad que ha marginado el sufrimiento, no está educada en el esfuerzo, y no aprueba que alguien padezca en una plaza de toros". "...a eso lo llaman evolución y algún día lo lamentaremos. No podemos dejar de alimentarnos de las tradiciones".
Genio y figura.
25 abril 2008
Porque es arte.

"Se puso el trapo entre las manos como quien se pone en la voz un cante viejo, como quien se acomoda una guitarra llena de soledad, libre de dueño. Y el cante, aunque de otro, va y le suena como nunca sonó con otros ecos, y la guitarra, suave, se despeina para él solo, inédita de trémolos. Cogió el milagro y lo mimó lo mismo que se mima de un hijo el primer sueño, y lo probó por éste, el otro lado, lo abrochó a la cintura como un beso... Y el muchacho creaba y no sabía que estaba la verónica naciendo, y la media, como pose de baile, le reclamaba cantes más festeros.
Pero aquel duro que el hombre traía no era el duro común de los toreros, ni era común su juego de muñecas, ni era común su derechazo inmenso. Percales y franelas se le iban enredando en su magia, su misterio: «El que quiera este duro que lo pague; quien no quiera, que busque otros "dineros". El duro que yo traigo es este duro, y este será el de siempre, yo lo advierto». Y así nació la fe por un estilo, por una maestría que es un credo; y así fuimos a verlo, y... «nada hoy», y los curristas van... «¿has visto el viento? ¿Y el primero? Sin casta y sin empuje. ¿Y el cuarto? El cuarto, el cuarto... ¡un burriciego!».
Pero el día que el dios de oro bajaba las manos donde sube un cante eterno, el día que aquel duro se ponía de canto derramando sus secretos... el día que los toros se venían por donde tienen que venirse ciertos, el día que las telas presentían el arte en cada grano del albero... ese día valían las esperas lo que vale un billete de ida al cielo... Bordaba tres y media, y... ¡la gloria!, colocaba el perfil y... ¡un monumento! Ese día en el monte y en la plaza ya no había más matas que el romero. Y era ya aquel torero un cantaor desangrado de cantes de un milenio.
La soledad torera es como un cante al que le has de poder y engrandecerlo. Cantar es torear puntas del grito; torear es cantar con todo el cuerpo. Y el muchacho traía en su capote y en su muleta mucho de flamenco; el compás siempre al quite, la justeza, tres y media, señor, y ¡ahí queda eso! Un trincherazo para que trabajen pintores y escultores, y el secreto de ir a torear como quien baila, y salir de ese baile tan torero.
Y el duro siempre en pie, sin inmutarse, sin cambiarse, sin darse al compadreo, sin engañar, sin justificaciones: al vino, vino, y a lo hecho, pecho. O está la tarde de formarle un lío o está la tarde para irse huyendo. Te hiela o te achicharra, nunca tibio, nada de medias tintas: luz o infierno. Y lo mismo en persona, que las luces no le cambian el paso ni su viento: si es hora de entregarse, a darse todo; si no es mi sitio, adiós y buen provecho. Siempre con la verdad, con ese duro que le sigue brillando. Y tan flamenco. Por eso gana el Arte con su nombre resonando entre los académicos. ¡Qué olor, Santa Isabel, por esa Hungría donde el monte, por él, todo es Romero...!"
04 abril 2008
Con Victorino, volvió la emoción.
Gran foto de Guillermo Lorente para sevillataurina.com31 marzo 2008
Lo de Domingo Navarro

Normalmente no actualizo el blog en fin de semana, por lo que el lunes, cuando hago la visita diaria por mis blogs de referencia, me encuentro con que muchas de las cosas que había pensado, ya están comentadas por ahí.
Como a todo el mundo, me encantó la actuación de Domingo Navarro, no sólo en el quite providencial, sino toda la tarde. Andrés ya nos había advertido sobre este gran tercero, y en toro, torero y afición se le tributa merecido homenaje, vía malaka, nuevo blog a seguir.
Y a Fundi. El de "Fuenla" va por ahí dando lecciones de torero honrado, tragando con lo que nadie quiere. No estaría de más que en Las Ventas se le reconozca su sitio, después de muchos años peleado con el tendido.
Se está convirtiendo en el Esplá madrileño por conocimiento de la lidia, aptitud, actitud y por TORERO con mayúsculas. Aunque luego no nos guste su estilo toreando.






