18 junio 2008

Para tratar de entenderlo.


Lo de José Tomás, claro. No lo había leído hasta hoy, y me ha aclarado mucho de lo que pasó el otro día. Por favor, lean desde la andanada del 9, a Covadonga del Peso, que escribe como Dios:

"Hace algo más de un año, mi proveedor particular de moleskines me regaló uno en el que escribió: "Para que tomes apuntes de José Tomás y alguno de la vida". Hoy lo he estrenado siguiendo al pie de la letra su propuesta:
Se mofaron de ti. Estaba yo delante. Lo han hecho muchas veces, pero aquella la recuerdo especialmente. Fue alguien más que avezado en esto de los toros, cuando aquello de que "vivir sin torear no es vivir". Más o menos, comentó que lo que dijiste era una estupidez. Vamos, que la vida sin un toro delante es perfectamente llevadera, joder. Que cómo no vas a poder vivir sin ponerte el traje de luces, hostias. Podrido de dinero y con tantos años por delante...
Y, bueno, sí, tenía razón. Si lo que nos preocupa cada día es comprarnos el mejor coche del mercado, o un chalet en la Moraleja... Si nuestro mayor objetivo es coleccionar amantes de buen ver y ser cliente habitual de los restaurantes más "chic" de Madrid. Desde luego, visto así, tenía toda la razón.
Hay muchas formas de dividir al ser humano, y tal vez una de ellas sea la establecer dos categorías: los que se despiertan todas las mañanas con la preocupación de hacer crecer su prestigio personal, y los que pretenden poder llenar algún día ese hueco invisible de la anatomía que sólo se percibe en soledad, antes de acostarse; al volver a casa tras una noche de copas; bajo el agua tibia, en la ducha, después de un largo día de trabajo.
Vergüenza torera. Orgullo profesional. Eso es lo que tienen casi todos tus compañeros. Lo tuyo - y lo de él - va mucho más allá. Aunque después de lo de hoy a algunos les resulte paradójico, en la plaza encuentras tu motivo de vida, el camino de justificarte a ti - y no a tu toreo -, de justificarnos a nosotros mismos. Verte frente a un toro produce agotamiento físico, pero - sobre todo - psíquico. Te llevas y nos llevas al límite de la lógica, planteándonos dudas, preguntas. Nos presentas en bandeja toda una filosofía que no puede comprenderse con palabras, sólo con una identificación colectiva e irracional. Un instinto gregario de superación, de perfección moral que mira más directamente que nadie a los ojos de aquello de lo que hoy se nos pretende alejar, y a lo que todos nos espera tarde o temprano: el dolor y la muerte. Porque no hay vida sin muerte, igual que no hay principio sin fin.
Por eso, los locos son ellos. Los locos son los que ignoran todo esto o, aún conociéndolo, prefieren ignorarlo, corriendo un tupido velo como cortinilla de hospital. Para hacer la vida más llevadera, sencillamente. En cambio, vivir en el desconocimiento o en la mentira es, en definitiva, evitar la enloquecedora cordura del secreto desvelado. Es por ello que tú no haces que el toreo sea una forma de vida, tampoco una forma de morir - no me jodan -, sino una forma de explicar la vida con todas sus consecuencias."

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2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

10:46 p. m.  
Blogger Rober said...

A Milanés:
No voy a permitir ningún comentario insultando a nadie en este espacio, que por otro lado no es el indicado.
Lo que ud. tenga con la Condesa de Estraza, se lo manda a su blog.

9:04 a. m.  

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