25 septiembre 2006

El Cid ha vuelto.



Según cuentan los cronistas oficiales, parece que Manuel Jesús Cid se ha reencontrado con su toreo profundo, ligado, eterno...con un Victorino en Sevilla, al que le cortó las dos orejas. Vuelve el torero al que que hemos conocido tantas veces, el que reclaman los aficionados de verdad.
Así lo cantaba Zabala de la Serna, en Abc: "Y soberbio El Cid de vuelos majestuosos, de zurda dorada y bañada en miel. Sangraban los codos de la chaquetilla como las llagas de un Cristo de Dalí, de tanto rebozarse en los soberanos pases de pecho; coderas granates sobre el terno de tabaco y oro. Ligó, barrió el albero, rugió la marabunta; inventó un afarolado cosido al obligado; se cruzó con la muleta escondida, absolutamente exultante, exaltado y macho, para sacarle la izquierda y abrazar la Puerta del Príncipe tras el espadazo. Dos orejas, dos, y las lágrimas del torero con sabor a campo".
Gran noticia, ya que es muy necesario entre la gris torería andante actual.

2 Comments:

Blogger javier said...

La verdad es que nos hace falta El Cid que hemos visto bastantes tardes.
Nos falta la crónica, o impresión,de algún aficionado.

6:49 p. m.  
Blogger Rober said...

si, no tenemos a nadie que no sea "oficial" que nos cuente lo que pasó, pero, escuchando varios sitios, parece que el toro de victorino fue lo mejor de la tarde.

7:57 p. m.  

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