24 marzo 2008

Resurrección

Este rato fué casi lo único destacable de un festejo desilusionante, en primer lugar por el ganado de El Puerto, demasiado gordo, demasiado descastado, y en general mal lidiado y horriblememente picado (como casi siempre, vamos).

El tercio de quites que protagonizaron Perera y Morante en el quinto toro nos sacó del sopor de la tarde heladora. Unas verónicas de seda, y un inicio de faena marca de la casa fué lo único que nos dejó Morante en toda la tarde, a parte de un petardo importante con la espada.

Otra oportunidad perdida en Las Ventas, otra decepción para los morantistas, pero esto es así.
Perera me pareció un pegapases más al uso, echándose (casi)siempre el toro para fuera, tardando en ver el pitón más potable, y aburriendo al personal. No me gustó.
Lo peor para Julito Aparicio, que con un manso cantado se quedó incomprensiblemente en medio de la suerte de matar y se lleva una grave cornada. Esperamos una pronta recuperación.
La foto es de Juan Pelegrín.

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