24 julio 2007

Así están las cosas II.

Álvaro Samper con su segundo novillo mutilado.
Con la polvareda que se ha levantado por lo de Ávila, sólo en los blogs independientes claro, ya que oficialmente se ha vendido como una gran tarde de la Fiesta, rescato la conversación que tuve al salir de la plaza con un taurino de mi pueblo que organiza los festejos en un pueblo cercano, y ha sido apoderado:

"Vaya tela los pitones de los novillos, parecía una de rejones"

"¿Qué queréis, una tragedia?"

Pues el que no tenga valor para hacerlo de verdad, que no se ponga y no estafe al público, o que en los carteles anuncien que los toros no son en puntas.

Es como si tu vas a la carnicería del barrio, pides un solomillo de ternera, te lo cobra como tal, pero te lo da de cerdo. ¿Nos callaríamos? ¿Tragaríamos o le montaríamos un pollo al carnicero?.
Pues en los toros sí tragamos. Nos ofrecen un espectáculo de borregos despuntados y mansos, cuando estamos pagando por ver toros bravos y en puntas.

Nos van a hacer exiliarnos.

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